La leyenda de Taranto: Desde Fenalm hasta Karesinda

Nos llegan noticias desde la lejana región de Karesinda. Según parece, hay un club de fútbol fundado a raíz de una de las leyendas más famosas de nuestro satélite Fenalm. ¿Están preparados para leer su historia? Tras el final de la I Guerra Imperecedera, se cuenta que la deidad Fenalm fue agraciada por el Único:Sigue leyendo «La leyenda de Taranto: Desde Fenalm hasta Karesinda»

Atmel el Improbable, y los herreros xylamontes

El principio de la improbabilidad sostiene que los sucesos extraños ocurren más comúnmente de lo que creemos. La mera existencia de los xylamontes, herreros cíclopes al servicio del euse Atmel, son un buen ejemplo. ¿De qué otra manera podría salir victoriosa una deidad coja? Esta es la historia de cómo Atlmel el Improbable se convirtióSigue leyendo «Atmel el Improbable, y los herreros xylamontes»

El gran soñador Luos y el pacto de Seblu

La gran columna del oeste poseía una atracción que era imposible de contener, hasta para un drelta como Luos. Aunque lo intentara, sus pensamientos acababan dirigiéndose hacia ella, y pronto descubrió que no podía permanecer mucho tiempo alejado de esa inmensa y grotesca columna que unía Melkartia con las estancias de Melkart, el Único. LosSigue leyendo «El gran soñador Luos y el pacto de Seblu»

El ritual de los neeuqs: La última barrera de Ckor

Conforme avanza la I Guerra Imperecedera, la capacidad de los drelta para combatir llega a cotas cada vez más efectivas. Hay héroes en cada bando. La destrucción está por doquier. Tras la total aniquilación de los drelta rojos, denominados aloms, Melkartia se dividía en tres colores: El azul de los libos, el verde de losSigue leyendo «El ritual de los neeuqs: La última barrera de Ckor»

La desgracia de Anilom, el primer conciliador

Los niños nacidos en las guerras suelen ser, aunque sea por simple estadística, hombres de paz. Esta es la historia de uno de ellos. Relato dedicado a Julio Molina (@juliolxxix), basado en su intento de unificar el poder de los aloms para convertirlos en ganadores de esta contienda. 1800 años después del primer descenso deSigue leyendo «La desgracia de Anilom, el primer conciliador»

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